Ciudad Cuauhtémoc, desde 1948


Por: Marcelino Martínez Sánchez


El formidable movimiento agrícola, ganadero y comercial que distinguía a Villa Cuauhtémoc hacia 1947, desató el ánimo contagiante en la administración municipal de Emilio Miramontes Ordóñez.
El alcalde, el Ayuntamiento y representaciones económicas y sociales, solicitaron al Congreso del Estado, el reconocimiento para Cuauhtémoc como ciudad, lo cual se obtuvo el 20 de enero de 1948, cuando el gobernador del estado, Fernando Foglio Miramontes (oriundo de Temósachic) hizo público el acuerdo de elevar de categoría a esta población.
Así, lo que para 1833 apareciera como uno de los ranchos de la jurisdicción de Cusihuiráchic con el nombre de San Antonio, que con el paso del ferrocarril por los dominios del latifundio Zuloaga y el establecimiento de una estación de tren, cobró importancia, convirtiéndose inmediatamente en lugar de embarque de los productos agrícolas y ganaderos de la región, así como los ricos minerales procedentes de Cusihuiráchic y otros centros mineros de la sierra.
Trabajo y necesidades de venta de productos, alimentos y hospedaje, motivaron que en las cercanías de la estación ferroviaria surgieran viviendas como la de los chinos Fong, antecesores de los conocidos comerciantes que aún radican en esta localidad.
La aparente anarquía de las primeras construcciones se convirtió en orden definido cuando por urgencia de reubicación de los rancheros, aparceros o medieros de El Moyote, Ojo Caliente, Arroyo de Dolores y Napavéchic recibieron las primeras 16 manzanas trazadas por la familia Zuloaga, arrancando con ello la urbanización de este centro poblacional.
La cronología del desarrollo de lo que hoy es ciudad Cuauhtémoc, es la siguiente: 1833, Rancho San Antonio; 1847, Arenales; 1920 Pueblo de San Antonio de Arenales; 1929, Villa Cuauhtémoc; 1948, Ciudad Cuauhtémoc.
Don Walter Shmiedehaus, intérprete de los menonitas, fundador de la primera botica (la “San Antonio”), autor de una Historia de los menonitas (fuente indispensable para conocer a esos colonos), narró que lo de “Arenales” no tiene que ver con los ventarrones típicos de esta zona, sino con el apellido de los antiguos dueños de esta comarca hacia el año 1850.
Hoy Cuauhtémoc, cabecera del municipio del mismo nombre, es una de las cien ciudades más importantes del país, con más de cien colonias y fraccionamientos; de amplias vialidades, con agradable olor a manzana –como lo dice José Luis Domínguez-; con más de ciento veinte mil habitantes (incluyendo a los flotantes); fanáticos del béisbol; con buena cantidad y calidad de intelectuales, deportistas, músicos, escritores, trabajadores de la fruticultura; con escuelas de todos los niveles y con gran prestigio como el CBTa 90 y el CBTis 117; hay hospitales públicos y privados; contamos con dependencias públicas federales y estatles; hay personajes que destacan en la sociedad, así como personajes típicos del folklore citadino.
Cuauhtémoc, que nacionalmente es la tierra del queso y la manzana, para Chihuahua es la ciudad de las Tres Culturas, y para los que aquí vivimos es nuestra casa a la que queremos y presumimos.
Bibliografía:
Norte Precario. Luis Aboites Aguilar
Los menonitas. Walter Schmiedihaus.