Bernardo (20-08-46/17-12-09)


Por: Juan Ramón Camacho Rodríguez
“Mira: la Historia tiene que disfrutarse como la vida misma, y sus significados dependen de nosotros”. Esto me dijo el Profesor Bernardo mientras caminábamos justo enfrente de la capilla de la Sagrada Familia, en la Hacienda de Bustillos, a donde él quería volver a llevar a jóvenes para que aprendieran algo de historia en el terreno de los hechos.
“El año que entra, con el Centenario de la Revolución, la celebración va estar grandiosa y los estudiantes van a ver el valor de todo esto”, me comentó con el entusiasmo propio de quien jamás deja de tener proyectos. Torres Moreno (quien murió aquí en Cuauhtémoc el 17 diciembre de 2009) no dejó de ser maestro nunca; un memorable maestro de historia.
Su trayectoria como profesor camarguense la atestiguan todos sus compañeros del magisterio, además de sus miles de exalumnos y los padres de familia. La cátedra de Historia no era la misma sin el entusiasmo de tan notable motivador.
Su activismo político lo llevó a recorrer diferentes rutas, en las cuales siempre encontraba ese elemento indispensable para hacer que la empresa valiera la pena. Su lucha política le llevó a la camaradería tanto como a la confrontación, sin perder en ningún momento el respeto que termina por engendrar respeto.
Su afán por el conocimiento de nuestro pasado, trajo a Bernardo a una red de relaciones valiosas que le proveyeron de medios, ideas y propósitos conectados con la historiografía su divulgación. Notable fue su actividad reciente al frente del Comité Regional de “Tres Siglos, Tres Fiestas” donde su liderazgo fue reconocido en todos los niveles.
Bernardo se involucraba en los proyectos histórico-culturales, pero no sólo eso; sabía involucrar a otros para consolidar equipos y llegar al cumplimiento de las metas planeadas. Sin duda, Bernardo era un líder. Miembro honorario fundador de la Sociedad de Estudios Históricos de Cuauhtémoc, animaba las conversaciones, sugería caminos y apoyaba en los esfuerzos por divulgar nuestra historia. Bernardo, siempre con algo que hacer y decir, con algo que portar y una tarea que organizar. Esto hace que estas pérdidas duelan profundamente.
Desde sus clases en las aulas, pasando por su papel como director de escuela, como político militante y como ciudadano comprometido, como historiador, como hombre de familia, como animador cultural, y como amigo; Bernardo nos dejó su huella.
La sociedad, en general, le dice adiós a un hombre con un pleno ejercicio de sus derechos civiles y políticos. El círculo de estudiosos de la historia lamenta despedir a uno de sus más valiosos elementos.
En lo personal, sufro una pena intensa porque me quedo sin un valioso amigo. Pero hubiese sido más penoso el no haberlo conocido y tratado, porque fue una persona de esas que dejan provecho para quien las trata.
Y sí, es cierto Bernardo: la vida debe disfrutarse como tú lo hiciste; sólo así podemos dejar algo nuestro en la historia, en los otros.

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